VOLAR Y SONREIR
Aparece un viento que estremece el alma y mece a la niña que mira hacia el cielo.
Cuando su imaginación va
llenando espacios rotos que no entiende, ella se salva de la realidad que no le
gusta.
Cruza los espacios
corriendo y elevándose, comenzando a flotar sobre los árboles. Aprende a volar
haciendo lo mismo que hace bajo el agua. Abre sus brazos hacia adelante y se da
un impulso rodeando las nubes.
Siente una brisa en su
rostro recordando su pasado, su historia antigua.
El viento es su mejor
aliado y cuando no existe, sus pies tocan el suelo terrestre diario que parece
ajeno a ella.
En ese lugar obedece las
órdenes, sigue las reglas y se deja llevar por lo que supuestamente debe ser en
esta historia.
Su pasividad es mirada
como timidez. A veces ni siquiera necesita hablar, nadie le pide su opinión,
nadie le pregunta cómo se siente, qué le pasa, qué piensa o dónde ha estado. Es
libre, pero inexistente.
A ella le gusta sonreír,
tiene la sensación de que por dentro sus órganos se agrandan cuando lo hace. A
veces la risa queda atascada en su garganta como una batalla histórica del
deber ser.
Le gusta mirar a quienes
son capaces de esbozar una sonrisa y como ella parecen ser de otro planeta.
Todo lo que va
aprendiendo nada tiene que ver con reír. Parece que la historia es rescatada
por gente triste y melancólica. Les gusta sufrir, llorar y extrañar algo que
les entristece por siglos.
Cuando se eleva sobre
árboles y cables de luz, ella prueba a sonreír. Se imagina el sonido de su risa
como ondas que mueven el cielo.
Piensa que si alguien elevara
su cabeza sentiría el viento que remueve esa pena ancestral.
M.ROB
2007-2024
Ahhh... qué bien me siento después de leer esto.. ahhh
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