SONRISA
Caminaba por sus calles
de niña y adolescente. Llegando a una esquina vio aparecer a un hombre. Se
miraron y reconocieron inmediatamente.
Él tenía una sonrisa hermosa que llevaba a cambiar las caras tristes de
otros.
Ellos se conocían desde niños, como vecinos, como cuando coincides
corriendo a tomar el bus. Pequeñas historias de trayecto entre sus casas y
lugares de estudio.
Caminaban a sus universidades en época de dictadura donde todo era
sospechoso. En el bus conversaban censurándose voluntariamente cuando veían a
los hombres que llevaban armas en sus cinturas. Ellos se cuidaban entre sí.
Él salía a correr en sus horas libres, quizás como necesidad, sudando y
cansándose para poder salir de la rabia, tristeza y desesperanza.
Ella usaba sus manos, rayando papeles, dibujando cosas abstractas para
evitar esa cruda realidad que se pegaba al cuerpo todos los días.
Su amistad se basaba en esos viajes de vecinos y familias que se conocían
por años.
Ese día conversaron un poco de sus vidas. Los dos habían atravesado
diferentes historias.
Él había dejado de correr, había terminado sus estudios, tenía una hija,
llevaba su pelo largo y sus ojos se veían tristes hasta que sonreía y todo
cambiaba.
Ella también había terminado sus estudios y seguía haciendo rayas y monos
raros como su propia vida. Se había enamorado y en esa época se sentía rota,
destrozada por completo.
Entre pocas palabras se contaban sus historias resumiendo los años.
Terminaron de hablar y se abrazaron. Ella escuchó palabras que salían de
sus entrañas, desde ese lugar que no tomaba en cuenta. Tenía sus ojos abiertos,
mirando y sintiendo el abrazo. Ella sabía que él moriría.
Cuando cada uno tomó su camino, ella sentía que sus piernas no seguían sus
pasos, se balanceaba como si fuera a desvanecerse. No quería que él
desapareciera.
Pasaron los días y sin pensar en lo que había sentido llegó la noticia de
la muerte de él.
Se abrazaron un viernes y ese fin de semana él se encontró grave en el
hospital.
Ella reconoció en él lo que estaba por venir.
Él le había entregado un abrazo de despedida.
Él le había ofrecido su sonrisa para siempre.
(M.ROB 2022)
Ohhhh.... cuantas maravillas me regalas.... ¿sabes lo que es comenzar este sábado con tu relato?
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