¿ MUERTA?
Era invierno, las seis de la mañana, estaba oscuro y las luces de los autos molestaban mis ojos somnolientos.
Me dirigía al trabajo. Bajé
del primer bus y debía cruzar una gran avenida con tránsito en dos sentidos.
Tenía que moverme rápido,
el siguiente bus ya estaba en el paradero siguiente.
Observé si venían autos y
supe que podría alcanzar si corría.
Me apresuré para llegar
al bandejón central, pero no me detuve y sin mirar seguí corriendo.
Llegué a tiempo y me subí,
con mucha suerte encontré un asiento, estaba cansada después de correr.
Respirando rápido me di
cuenta de lo que había hecho y comencé a tratar de recordar mi carrera por la
avenida, en especial después de cruzar hacia la segunda pista en sentido
contrario. Ni siquiera había mirado si venían autos.
Me pregunté si estaba
viva en realidad. Quizás mi cuerpo estaba tendido en la calle y yo no me había
dado cuenta.
Sentí que me desvanecía
en el asiento, miré mis manos y mi cuerpo, toqué mis piernas y brazos buscando
alguna prueba que me diera la certeza de que aún vivía.
Mi mente me podría estar
engañando, siguiendo el viaje rutinario hacia mi trabajo.
En esta angustia mi
cabeza se apoyó en la ventana del bus y vi mi reflejo, pero eso no me convencía.
¿De qué tenía miedo?, de
morir o de no tener conciencia de que ya estaba muerta.
Creo que era la
inconciencia de mi muerte y pensaba si el trabajo que tenía merecía morir de
esa forma por tratar de llegar a la hora.
Insistía, ¿Cómo podría
saber si estaba muerta?
Miraba a las personas
dentro del bus para hacer contacto, alguien me podría saludar o sonreír. Todos
iban inmersos en sus celulares, otros miraban al suelo como hipnotizados y
otros dormían profundamente.
Después pensaba y si
todos estábamos muertos y nos habíamos subido al mismo bus inconscientes de una
muerte colectiva.
¿Cómo había cruzado esa
avenida sin mirar? ¿Cómo en el momento en que yo corría no pasó ningún auto?
No encontraba respuestas.
De repente di un suspiro
de angustia y con mi cabeza en la ventana del bus, vi el reflejo de mi rostro,
y abrí la boca soltando aire sobre el vidrio y dejando la huella de mi
respiración.
Estaba viva.
(M.ROB) 2018
Ohhh... qué tremendo cuento... me tuvo en vilo... ohhh... gracias por escribir y compartir
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