EL HOMBRE QUE NO QUERÍA ESTAR AHÍ
Ella mostraba fotografías de sus viajes por el mundo.
Tenía
grandes recuerdos, pero también se sentía avergonzada cuando quienes miraban
sus fotos se asombraban, no de los lugares recorridos, de las hermosas mujeres
jóvenes que aparecían, pero si de una persona que estaba completamente rayada
en negro.
Se
veía como una sombra, sentado o de pie, pero fuera de ese lugar.
Ella siempre tenía que
explicar que su marido se encontraba bajo esas manchas oscuras.
Él,
después de los viajes cuando se revelaban las fotos dedicaba horas cubriéndose
de negro. Rellenaba siguiendo los contornos de su rostro y cuerpo sin
intervenir a los demás que aparecían en las fotografías.
Sentía
un gran deseo de borrar su presencia. Al menos quedaba conforme de que nadie
pudiera ver su rostro.
Pensaba
que muchos desaparecían en su entorno, y que nadie andaba tomando fotografías
de ellos. Consideraba que ya era suficiente viajar y acompañar a su pareja en
todas sus aventuras y deseos.
Casi
envidiaba a quienes parecían sombras. Quisiera a veces ser como ellos, como ese
vagabundo que nadie miraba y que muchos se alejaban y despreciaban.
Así
es como este hombre comenzó a descubrir todo lo oculto para los demás.
A
veces se preguntaba si estaba comenzando a ser una sombra.
Algunas
personas ya circulaban rayadas de negro por las calles, como él hacía con sus
fotos. Algunos tenían pintados los ojos de color blanco, otros sólo tenían
sombras grises en sus cuerpos
Será
que muchos no quieren estar ahí como él. Quizás ya han logrado desaparecer.
Ni siquiera siente el
deseo de mimetizarse con el paisaje, ser transparente y convertirse en otro o
en algo.
No quería estar ahí.
Entonces ¿Por qué a pesar de su pesar salía en las fotografías?
¿Por qué no salía del
enfoque de la cámara?
Esconderse, huir,
cubrirse, girar su cuerpo, tantas alternativas para no salir en las fotos.
Pero ahí se encontraba,
para después tomar un lápiz y cubrirse de negro.
Tal vez no quería tener
recuerdos ni historias que contar. Sin historia el olvido se hace posible, nada
existe.
Él, convertido en sombra por fin desaparece ante
nosotros.
Recuerdo cómo me senti sl leer este cuento... cómo lo compartí con amigas y amigos
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